emilio-azcarraga.jpg Foto: Cortesía de Pablo Lopes

Miami, Florida.- Invitada a la XI Conferencia de las Américas, organizada por el Miami Herald, asistí a la conferencia de Emilio Azcárraga Jean, presidente de Televisa, con más curiosidad que entusiasmo. Apenas antes del postre, el joven ejecutivo no perdió ocasión para despotricar contra la nueva ley que prohibe a los partidos invertir en publicidad en radio y televisión con fines de proselitismo electoral.

Azcárraga comenzó diciendo que Televisa tiene dos retos por delante: la tecnología y la libertad. Supe desde ese momento que la bilirrubina se me iba a subir a la cabeza. Por supuesto, tal como me lo esperaba, cuando habló del segundo de sus “retos”, se refería a las medidas adoptadas por el Congreso mexicano para disminuir el increíblemente elevado costo de nuestra democracia, a través de la prohibición de gastar en publicidad electrónica. Para Azcárraga y sus amigos, esta medida atenta contra “la libertad de expresión” (freedom of speech, dijo en su discurso leído en inglés).

Apenas abrieron la sesión de preguntas y respuesta, no pude evitar preguntarle: ¿Qué tiene que ver la libertad de expresión en todo esto?

Bueno, en realidad, me interesaba que la audiencia, fundamentalmente anglosajona, entendiera el contexto. Seguro muy pocos, pensé, saben a qué reformas se refiere el tan aplaudido empresario. Así que comencé por pedirle que si estaba de acuerdo conmigo en que la democracia mexicana es una de las más costosas en México. Me dio una respuesta un tanto evasiva, pero en cuanto se calló, entonces continué diciendo: Bueno, pues yo lo que entiendo es que las reformas impulsadas por los tres principales partidos están encaminadas a disminuir ese costo, prohibiéndoles invertir en costosos anuncios en radio y T.V. Yo creo que usted debería estar de acuerdo en algo que favorece a los mexicanos, y no veo en qué forma esta reforma afecta la libertad de expresión.

Bueno, ya podrán imaginar su respuesta. Que si él ha reconocido públicamente que lo del dinero no es tema principal, pues apenas representó 3.5% de su facturación en 2006, y que si lo que se busca es reducir el costo de la democracia, entonces esos $70 millones de dólares no son importantes. Y dijo: “Que se concentren en ello. Yo voy a respetar la ley, pero el hecho de que aparezca algo llamado ‘acto violatorio’ y que por eso te puedan sacar del aire, sin saber cuáles son las bases, eso es algo que va en contra de la libertad de expresión”.

Luego de mi pregunta, la periodista Angie Sandoval, de Telemundo, le pidió repetir la respuesta en español en favor de sus televidentes.

Al salir de la conferencia, todavía temblaba. Con la rabia atravesada y todo, agradezco haber tenido la oportunidad de preguntarle, al mismísimo presidente del principal conglomerado televisivo de América Latina, algo que ya me venía haciendo circo desde hace semanas. Y aunque la respuesta era de esperarse, al menos quedó claro que no todos nos tragamos íntegras las verdades a medias de Televisa.

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