Xavier VelascoUna de mis novelas favoritas es Diablo guardián. Cuando mi hija Pía me invitó hace unas semanas a la conferencia que daría Xavier Velasco en la Ibero, no dudé ni un momento en acompañarla. Tenía ganas de conocerlo desde entonces, desde que en el 2003 me sedujo su novela como hacía mucho no me pasaba. La he leído y re-leído muchas veces. Tengo párrafos enteros subrayados. He regalado varias veces la novela a mis amigas, aunque curiosamente a mí me la regaló un amigo.

Galardonada con el premio Alfaguara de novela 2003, me sorprendió la facilidad con la que el autor, Xavier Velasco, habla en primera persona como Violetta, el personaje central de la novela. No que otros autores antes que Velasco no lo hayan hecho: ahí tenemos a Flaubert, con Madame Bovary, o a Tolstoi con Ana Karenina. Pero Violetta tiene la cualidad adicional de su rotunda actualidad, de reflejarnos a las chilangas, a las clasemedieras. Abro el libro al azar, en la página 196, y ahí la tienes diciendo: “Yo quería volver a Saks, era la única opción. No podía esperar, por más que me sacaran de onda los pendejos detectives. Sentía que si no lo hacía iba a acabar en Woolworth. Además, ya tenía pegada la costumbre de imaginarme la cara que pondría mi familia si un día me veía haciendo esto o aquello. Hasta la fecha lo hago, aunque no sé si todavía me divierte. Lo que me parecía muy poco divertido era tener que imaginármelos viéndome entrar a Woolworth. O viviendo en la calle. O jodida ¿verdad? Buscando trabajillos para Coaticlues Only. Mojaditas gatonas, you know.”

A lo largo de toda la novela, Violetta muestra ese miedo que tenemos tan arraigado por parecer nacas, porque creemos que todas lo son, excepto nosotras. Además, Velasco no escatima en utilizar el “chilango” (el español que hablamos en el D.F.) a lo largo de toda la historia en boca de Violetta. Pero también está Pig, el personaje masculino, cuya historia corre paralela a la de Violetta en capítulos alternados hasta que sus vidas se juntan. Pig es un poco la antítesis de Violetta, un personaje tímido, gris, solitario. Al final de su amena charla, no dudé en plantearle a Velasco mi duda: ¿Tú eres Pig, cierto? Sobre todo después de leer Éste que ves, su última novela autobiográfica, me quedaba claro que tenía que ser Pig.Para mi sorpresa, Xavier me respondió contundente: “Soy Violetta, porque hay mucho en ella de mí, de mis propias travesuras, mis fantasías. Y claro, también hay algo de mí en Pig, aunque en él llevé al extremo mis miedos, mis peores defectos, e hice más profundas mis propias desgracias”. Velasco fue generoso en los detalles de cómo logró escribir su primera novela, cuál fue el proceso creativo, cómo llegó finalmente a desarrollar su personaje central –Violetta– y cómo el éxito inesperado de su libro casi logra desubicarlo. Ojalá que así como fue inspirador para mí, lo haya sido para los compañeros de mi hija, la mayoría de los cuales ni siquiera sabían –por desgracia—qué demonios había escrito.