Hay batallas que uno no debe pelear, sobre todo con los hijos. Pero la de la lectura es una en la que yo sigo empecinada. He podido ganar terreno, luchando a libro partido: leyendo en voz alta, comentando entusiasmada mi actual lectura cada vez que puedo, anunciando que la película de estreno fue primero un libro (cuando es el caso), insistiendo en que las personas interesantes son casi siempre las que han leído mucho…en fin. Propaganda subversiva, marketing viral, publicidad subliminal, todo con tal de que mis hijos lean.

Será por mi edad, pero de plano nunca se me ocurrió que Internet podría ser tan buen aliado en esta labor. La semana pasada, Natalia (14) me informó que había “bajado” Crepúsculo (Twilight) a su laptop, el bestseller de la estadounidense Stephenie Meyer. A partir de ese día, la perdimos. Es decir, se la ha pasado leyendo rabiosamente, al grado de que terminó la novela en menos de una semana y ya descargó la 2a. parte de esta saga, Luna Nueva (agotado en librerías).

Cuando le pregunté cómo lo había encontrado, me dijo que preguntando en Mercado libre (www.mercadolibre.com ), de donde obtiene recomendaciones, tips, sugerencias y demás cuando está en busca de algo (gulp). Ahí le compartieron el vínculo http://ebooksbajatelos.blogspot.com/

No entiendo todavía cómo puede leer directamente en la pantalla de su lap, pero esa batalla prometo no pelearla. Lo mismo el tipo de lectura de que se trata, que en su escuela (de rancia tradición católica) ha sido vetada (quizá el veto ayudó a su interés, ejem). Por lo pronto, estoy feliz de que lea y de que quiera buscar las palabras que no entiende en el diccionario. Porque todo lo que tiene que hacer es copiar la palabra en cuestión, pegarla en la ventana de Google y ¡listo! Aparece la explicación de alguna de las decenas de diccionarios que existen en línea.

Siento que avancé un poquito en mi batalla, esta vez gracias al Web y a un best seller que se convirtió en película. Bueno, pues que así sea.

También puedes leer

Loading…