Mis amigas: un ritual indispensable

Mis amigas: un ritual indispensable

CarasNo tendría que haber un “día internacional de la mujer”, ni un mes de la mujer, así como no hay un equivalente para los hombres.  Y es que el hecho de tenerlo resulta sospechoso: ¿acaso sólo así le dedican tiempo a revisar la situación en que vivimos las mujeres? En fin…más allá de disertar sobre un tema del que ya se ha escrito tanto, prefiero hablar de lo bien que la paso como mujer.

Hoy me reuní para comer con mis cinco mejores amigas de la universidad.  Es un ritual que se repite desde hace muchos años y que no requiere de ningún otro pretexto excepto el gusto de reunirnos. Eso sí, cuando se celebra un cumpleaños, la festejada no paga y la comida es obligada. No les puedo contar lo bien que la pasamos y lo mal que a veces le hacemos pasar a meseros y comensales cercanos. Los temas que tratamos (y el énfasis que empleamos) no son aptos para caballeros.

Pienso en lo mucho que hemos ganado como mujeres: profesionistas, independientes, esposas, compañeras, madres, empresarias. Pudimos elegir y desempeñar varios roles paralelamente, sin enormes sacrificios o renuncias innecesarias. Al contrario, en muchos casos ser mujer nos abrió puertas, nos facilitó la inserción en medios dominados por hombres, y atrajo la la luz de los reflectores. 

Mis amigas y yo tenemos vidas ricas, plenas, satisfactorias. Nadie ha sido víctima. Y si hemos sido objeto de discriminación, hemos sabido detectarla y salvar el obstáculo con las armas del talento y los buenos resultados.  Ojalá que cada vez más mujeres puedan decir lo mismo. Las mujeres musulmanas, las mujeres africanas, las mujeres indígenas.  Caras

Me siento feliz de ser mujer y de ver una parte de mi misma en mis entrañables amigas. Con ellas me cobijo cuando nadie más me entiende, con ellas comparto pensamientos insondeables para un hombre y con ellas me río y lloro como sólo se puede reir y llorar entre nosotras.

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