El viernes pasado leí con sorpresa en la primera plana del Reforma que Manuel Reynaud Aveleyra, ahora ex subidrector de Planeación Estratégica y Operativa de Pemex, asistió al Gran Premio de Mónaco (F1) por cortesía de SAP gracias al millonario contrato que le otorgó por asignación directa en diciembre pasado. Miguel Pérez y Mónica Delgado firmaban la nota. Al día siguiente, el mismo diario reportó la renuncia del funcionario y el inicio de una averiguación de su gestión por parte de la Secretaría de la Función Pública (SFP). ¿Se trata de un acto de corrupción o de una imprudencia?

Comí con Manuel cuando era virtual CIO de la poderosa paraestatal a principios de este año. Curiosamente nos presentó el ejecutivo de SAP que lo atendía. Además de conocerlo, el propósito era convencerlo de participar en uno de los eventos que organiza mi empresa: el CIO Summit, que se celebraría del 25 de febrero al 1º. de marzo. Se trata de un foro de actualización profesional, análisis y relacionamiento en el que participan solamente 30 directivos de Sistemas de las principales compañías de México, quienes deben cubrir el costo de su inscripción. Se desarrolla en un resort exclusivo en un destino de playa mexicano. Manuel me dijo que lo pensaría, aunque a él “no le gustaba figurar públicamente”.

Hasta donde recuerdo, antes de su función en Pemex, Manuel se había desempeñado en la iniciativa privada durante más de 30 años, en organizaciones como Banamex, Afores Santander y Procesar. Otro dato que recuerdo es que confesó su pasión por la cocina mexicana, pues le gustaba comer bien. Pero se describió como un hombre poco inclinado a la socialización. De hecho, cuando lo busqué una semana después de nuestro encuentro, me tomó la llamada y prometió que me daría una respuesta en relación con el CIO Summit. Nunca lo hizo y tampoco asistió. No supe más de él hasta el PEMEX-SAPo.

Anoche recibí la declaración oficial de SAP en torno al asunto. Creo que el siguiente párrafo resume su posición: “Estas actividades son coherentes con prácticas de negocios comunes, en las cuales SAP apalanca el patrocinio que realiza hacia actividades deportivas, como pueden ser en el golf, en el tenis o, como se mencionó, en el automovilismo, para reunir a clientes, prospectos, socios y ejecutivos con propósitos de negocios, para profundizar las relaciones y fomentar el intercambio entre colegas. SAP se esfuerza en atenerse a principios comerciales en la conducta de sus empleados con respecto a estas actividades. Las políticas internas de SAP requieren que las invitaciones a los eventos de hospitalidad se ofrezcan de manera transparente y que sólo lleguen a personas que puedan aceptarlas sin violar las reglas de sus propias organizaciones. Si existen normas que prohíben las invitaciones en la empresa para la que trabajan los potenciales concurrentes y SAP conoce esas normas, no permite las invitaciones”.

No se trata aquí de meter las manos al fuego por nadie, pero sería parcial de mi parte no reconocer que las grandes multinacionales de IT que operan en México están habituadas a invitar (todo pagado) a ejecutivos mexicanos a conferencias internacionales y que también aprovechan los grandes eventos deportivos para el relacionamiento (o “apapacho” de sus clientes). Cualquier que cubra la fuente –como yo—lo sabe muy bien. Es más, los periodistas también participamos con gastos pagados en algunos de esos mismos foros. Depende de la ética periodística (y la política editorial) de cada medio aceptar o no esas invitaciones y manejar la información en forma congruente a la misma.

Del mismo modo, es prerrogativa de los clientes o prospectos aceptar o no esas invitaciones.

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