La escalofriante situación inferior de la educación superior

José Morales, rector de la Ibero, y Manuel Gil Antón, catedrático de la UAM
A pesar de los avances en la matrícula universitaria,que ha logrado multiplicar por nueve la tasa de cobertura con respecto a 1960, la tasa de exclusión se ha multiplicado por cuatro. En otras palabras, mientras que en 1960 había 3% de cobertura y se dejaban fuera a 2 millones de estudiantes, hoy se cuenta con una tasa bruta de 27% de cobertura pero dejamos fuera a 8 millones de jóvenes. Este es sólo uno de los muchos hallazgos que reveló el doctor Manuel Gil Antón, filósofo, sociólogo e investigador de la UAM y del Colegio de México, en una charla durante una reunión privada a la que tuve el honor de asistir ayer. Sin un solo apunte en mano, con la facilidad de palabra de quien comparte una anécdota, Gil Antón hizo un severo y crudo análisis de la situación actual de la educación superior. “La clave es volver a poner en el centro al estudiante y no al profesor. Las universidades se han enfocado en poner más pedigree en los profesores”, dijo entre sus conclusiones. Criticó también el énfasis que algunos ponen en la tecnología y la moda de la educación por “competencias”. En la sesión de preguntas, le pedí referirse al avance de las mujeres en la educación universitaria y su opinión sobre los “Ni-Nis”, los que ni estudian ni trabajan. A continuación, algunos de mis apuntes tomados al vuelo, por lo que deben tomarse como eso y no como un transcripción fiel de la brillante alocuión del catedrático.
Ayer tuve oportunidad de asistir a una comida en el Club de Industriales, patrocinada por Sungard Higher Education, a la que asistieron unos 30 académicos y directores de tecnología de las principales instituciones de educación superior del país. Entre ellos se encontraban el doctor José Morales Orozco, rector de la Universidad Iberoamericana (mi Alma Mater), César Morales Hernández, rector de la Unversidad del Valle de México, el ingeniero Tulio Fabricio Escobar, coordinador del centro de cómputo del ITAM y el doctor Ignacio Ania, director general de Cómputo académico de la UNAM, entre otros que tuve la fortuna de saludar. Además del networking logrado por Sungard, el plato fuerte del convivio fue la charla dictada por el doctor Manuel Gil Antón, doctor en sociología e investigador de la UAM y del Colegio de México.
Manuel Gil Antón es licenciado en Filosofía por la Universidad Iberoamericana (México, 1982), maestro en Ciencias Sociales/Sociología por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (1986) y doctor en Ciencias, con especialidad en Metodología y Teoría de la Ciencia por el Centro de Investigaciones y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (México, 1995). Es docente e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, así como del Colegio de México en el Centro de Estudios sociológicos. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel II y miembro regular de la Academia Mexicana de Ciencias.
De mi puño y letra, convertida en tremendos garabatos en el intento de seguir el discurso de Gil Antón, comparto mis apuntes:
-Existen 2′400,000 estudiantes en el sistema de educación superior y 280,00 profesores, de los cuales 70,000 son de tiempo completo. El logro en el número de profesores en el curso de 50 años equivale a construir 16 profesores universitarios cada día en promedio.
-En 1994 se estudio una muestra de profesores que dio por resultado uno de los datos más esclarecedores del tipo de sistema que tenemos. Los profesores mexicanos eran la primera generación entre Adán y Eva (o el hombre de Neanderthal) a la fecha. Es decir, la primera generación que ingresaba a la universidad como estudiantes, y aún antes de terminar la licenciatura ya tenían que dar clases. Tal era la premura de contar con profesores frente al incremento de la demanda.
-La educación superor ha pasado de ser sumamente elitista a tener uan composición social muy variada.
-En 1960 había 3% de cobertura y se dejaba fuera a 2 millones de estudiantes. Ahora, con 27% de tasa bruta dejamos fuera a 8 millones.
-A pesar de multiplicar por nueve la tasa de cobertura, la exclusión se ha multiplicado por cuatro. Y la mayoría deja sus estudios en primaria.
-La cifra oficial de cobertura es la arriba citada de 27% en el grupo de edades entre 19 y 23 años, pero –advirtió Gil Antón– en realidad si se analiza el rango de edad de los 2′400,000 estudiantes y se compara contra el grupo de 19 a 23 años, sólo se está cubriendo al 17%. Porque el rango es más amplio, abarcando de los 18 hasta los 25 años.
-Además de que un alto porcentaje rompe la matrícula antes de terminar la educación primaria, encontramos en los pocos que ingresan serias deficiencias en su formación.
-700,000 muchachos dejan la escuela cada año, no por desidia, sino por cuestiones tan elementales como la deficiencia alimentaria. Si dividimos esos estudiantes entre un promedio de 50 alumnos por salón, el año pasado el país perdió el equivalente a 14,000 salones.
-El reto de la reforma educativa pasa por la desactivación de un actor político (el sindicato de maestros).
-La mitad de quienes no terminan la educación superior abandona en los primeros dos semestres.
-La inmensa concentración de estudiantes está en 10 carreras, las tradicionales. Y es casi inexistente en carreras científicas. El desarrollo nacional no está planteado para reque científicos. Es más fácil obtener empleo de contador manejando los impuestos de dos taxistas y tres misceláneas que como físico téorico.
-El valor simbólico de lograr que un hijo nuestro llegue a la universidad es muy alto. Sigue significando un ingreso adicional aunque ya no te compres una casa en el Pedregal como en los años 50.
-Para los muchachos, estar inscritos en una institución les da un sitio social a dónde ir. El resto, con la crisis de empleo y con la imposibilidad de desarrollo en espacios sociales, están simplemente como un estorbo en la casa.
-Este país tiene un problema en el trato a sus jóvenes y a sus viejos, pues no hay espacios sociales. Esto se asocia con la delincuencia, pero la pobreza no equivale a delinquir.
-No hay que ajustar la formación de educación superior al empleo.
-El problema de la educación superior se afirma que es de recursos económicos. Me parece que es un error, dijo Gil Antón. No es que no hagan falta, pero es muy degatible que se incrementen los ingresos si no reparamos en las grandes fugas (por corrupción, entre otros factores) que existen.
-La proporción del gasto público programable de México a educación: somos el número uno en la OCDE. Es decir, $3 de cada $10 pesos se dedica a educación, de pre-escolar a educación superior. Si a eso se añade el papá o el abuelo que lo lleva a la escuela, la apuesta a la educación es una apuesta social.
-Sigue siendo válido aquello de: “Yo no puedo heredarte nada más que la educación”.
-Si diéramos más dinero a educación no impactaría a la calidad si no se reparan los vicios, la alocación de recursos.
-En 1992 sólo % de los profesores tenían doctorado en todas las instituciones de educación superior. Hoy el porcentaje está por arriba de 25%.
-La forma en que creció el gradiente en doctorado contra el ingreso del muchacho universitario no ha mejorado. El probema de hoy de la educación superior se sintetiza en una frase de Birnbaum: “Si queremos medir lo que es valioso vamos a terminar valorando lo que es medible”.
-El muchacho que va a cualquier universidad hoy en México tiene, además de un sitio social, la posibilidad de ejercer su ciudadanía y su espíritu crítico. No es sólo desajuste entre formación y empleo, sino que no fortalecemos la crítica y los valores.
-De 1970 a 1982 la proporción de la matrícula pasó del 12 al 30% entre las mujeres. Esto gracias a tres afluentes:
- Grupos de élite que nutrían a la unviersidad y
- Los nuevos agentes: hijos de la clase media que no se podía corporativizar por medio de las CTM, CNOP y demás organizaciones.
- Una combinación de los dos anteriores más los hijos de obreros calificados y de campesinos más allá de la sobrevivencia.
-El 51% de la matrícula ya es femenina, que es reflejo de la composición de la población.
-La mayoría de las mujeres que hacen un posgrado hacen maestría. De 1982 a 1990 creció 8% el múmero de profesoras, de 90 a 2000 fue de 40%, es decir, cuatro de cada 10 profesores son mujeres. De 2000 a 2010 se estancó en 40%. Porque hoy se tiene qenunciat a la maternidad si se quiere seguir adelante, se llega al cristal porque las labores de la maternidad están injustamente repartidas.
-Las mujeres estudian las mismas carreras tradicionales que los hombres.
-Los Ni-Nis hay que estudiarlos junto a los “Y-Y”, aquellos que trabajan y estudian. Y diferenciarlos de los trabajadores que estudian.
-Hay muchas instituciones privadas que han sido sensibles a la gente que necesita estudiar pero que trabajan, así que abren sus instalaciones los fines de semana.
-Publish or perish esa parece la consigna de los profesores. Seis meses de retiro de actividad académica de una mujer con motivo de la maternidad, es suficiente para que ya no alcance los puntos para estar en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y si no estás ahí no eres nadie. Esto reproduce una inequidad de género.
-Llevamos 20 o 25 años que los profesores en lugar de salarios tienen la mayoría de sus ingresos por fuera.
-La forma más alta del conocimiento es la enseñanza. La élite de l enseñanza en México está cada día escribiendo más y leyendo menos y esto se muy grave porque se rompe la esencia de la enseñanza.
-Tenemos que volver a hacer de las universidad espacios donde haya colegas, institutos colegiados donde haya discusión. La clave es poner al centro al estudiante y no al profesor. Se han enfocado a poner más pedigree en el profesor. Ahora sólo quienes tienen doctorado pueden enseñar.
-Sólo aprende el que aprende…nadie enseña. Sólo hay que generar espacios de aprendizaje.
-En cuanto al eLearning, Gil Antón dijo que los autodidactas son quienes tienen la mayor capacidad cultural y éstos son los que tienen el mayor poder adquisitivo, quienes a su vez están en las universidades.
-La tecnología de educación a distancia es válida si se concibe como grabar clases. Se tiene que lograr un lenguaje y un sistema que adopte a las personas.
-No hay que confundir la educación a distancia con poner a distancia la educación.
-Hay que tener cuidado con la moda de la educación por “competencias”.
-Las aplicaciones como el CRM deberían adoptarse para conocer mejor a los estudiantes y profesores. La mayoría de las instituciones no sabe quiénes son. Hay que conocer a los chicos: quiénes son herederos y quiénes son pioneros, no para segmentarlos sino para combinarlos.
-Cuidado con las univerisdades que se convierte en ghettos. Hagamos mezclas de aprendizaje al estilo de Freire.
Me quedé con ganas de seguir charlando con el catedrático, de ahondar en muchos de los conceptos por él vertidos, de preguntar más sobre la situación de las mujeres, sobre el miedo de muchos profesores de no estar a la altura de los Millenials –los muchachos digitales nativos–, y la carrera en inversiones tecnológicas que ello ha implicado. Espero tener la ocasión de un encore en el futuro cercano.
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Monicami | Feb.25.2010 | My digital life | 2 Comments »

monica impresionantes cifras , mientras el puesto de secretario de educacion sea cuate del presidente y no tengan los pantalones pra meter al sindicato en cintura , las cosas iran a peor , ojala y en 5 años hagas el mismo articulo y veras , no les interesa la educacion porque sino se les acaba el cuento , como dijo Jose Marti , Ser cultos es Ser Libres . Estoy escribiendo un libro y parte de tus notas me doy cuenta que pueden servir …lastima que no haya preocupacion real en desarrollarla , un pais no puede vivir sin sus investigadores , por eso se nos van del otro lado , ni siquiera hay un plan de talentos …..y cada vez el presupuesto sirve para eso , para subirle los bolsillos a politicos y sindicaleros , probre mexico ….
@Mario: Así es, ¡pobre México! Ojalá que gente como tú, con sus aportaciones, ayuden a presionar a los políticos y legisladores que tienen en sus manos el poder de cambiar el país.
Saludos y gracias por tu comentario.