Archive for the 'Family business' Category

Lo que Julia no pudo expresar de John Lennon

“Gracias por toda su ayuda y su apoyo. Esperamos haber pasado la audición.”
John Lennon, al finalizar la canción Get Back en el último concierto de los Beatles en una azotea.

Emilio en el bajo eléctrico con Lipstick

Emilio en el bajo eléctrico con Lipstick

Pasado mañana, 8 de diciembre, se cumplen 30 años de la muerte de John Lennon. Su madre nunca tuvo oportunidad de festejar los éxitos de su hijo, pues murió cuando él apenas contaba con 17 años de edad. Pero fue ella quien le regaló su primera guitarra y le hizo escuchar discos de Elvis Presley. Me imagino que de no haber tenido una muerte tan prematura (se dice que fue atropellada) habría expresado su alegría cuando su hijo saltó a la fama a principios de los 60 con The Beatles. Los medios habrían publicado lo que Julia Lennon sentía frente al éxito de quien ha sido considerado el quinto mejor cantante de todos los tiempos (revista Rolling Stones de 2008) y, en una de esas, hasta habría podido publicar un libro.

Treinta años después, gracias a las redes sociales, yo puedo “colgarme de la fama” de mi hijo, a pesar de que Emilio juguetea con la frase y me lo impide muerto de la risa. Así pues, no vaya a ser que yo repentinamente me marche de este mundo sin haber expresado la emoción que significa ver a un hijo triunfar en el escenario. No sé si éste es el comienzo de una gran carrera artística o si quedará como un bonito recuerdo en nuestra memoria familiar. Por si las dudas, déjenme que les comparta que el pasado 2 de diciembre llegó la anhelada final del concurso bLiveA&R de Bacardí y Universal Music, en el que se inscribieron cerca de 1,000 bandas de rock y cuyo ganador fue Lipstick (http://www.myspace.com/lipstickmusic) en la que Emilio toca el bajo eléctrico.  Sigue el recuento de la emoción que Julia seguramente habría comprendido a la perfección.  

Continue Reading »

Lipstick: la banda de mi rockstar, a la ronda final

Como ya les decía en una entrada anterior, Lipstick es la banda en la que mi rockstar Emilio participa en el BLive A&R de Bacardi, el concurso de bandas de rock. Hoy les avisaron que pasaron a la siguiente ronda, la final, en la que irán de road trip por varias ciudades de la República Mexicana. Como se podrá imaginar, me siento como mamá gallina. Creo que todos los hijos merecen ser felices y qué mejor que haciendo lo que más les gusta. Y si algún negocio es difícil es la música.
Gracias a Bacardí por la oportunidad que les da a los jóvenes de darse a conocer. Buena iniciativa. Y ya les estaré informando de los avances en el concurso.

La insoportable tecnodependencia

Estoy de vacaciones en el país más bello del mundo, aprovechando que mi primogénita se instala aquí con propósitos de estudio (¿por qué yo no fui mi hija?) y desde que salí de México no he estado más de 12 horas desconectada –la duración del vuelo en todo caso–.  La ansiedad de la incomunicación y las ganas de gritarle al mundo que estás pasándola de pocastuercas son más fuertes que la necesidad de bajar el ritmo y disfrutar el ocio. ¿Es éste un nuevo tipo de codepedencia?

Continue Reading »

Me escapé de un retén

El viernes pasado me escapé de un retén. Para ser precisa, un tipo uniformado en color azul intentó detenerme en el retén que por muchos meses estuvo establecido en Ejército Nacional y Ferrocarril de Cuernavaca, en los rumbos de Polanco.

No era la primera vez, por cierto, que me resistía a este acto arbitrario de detención. Todos los días paso por ese crucero y supongo que el tipo “me traía ganas”. El viernes pasado de plano se me atravesó por delante, pero yo sin siquiera pensarlo me seguí de frente. A menos de 100 metros hay un semáforo y tuve miedo de que me alcanzaran. Pensé que seguro habían tomado nota de las placas y que seguramente estarían esperándome en mi siguiente paso por el lugar. Créame que todo el fin de semana me persiguió el asunto. Mi conciencia y sentido de la responsabilidad me torturaban: por momentos me hacían sentir una prófuga, alguien hubiera sido captada in fraganti pero que hubiera escapado luego de cometer el delito. Cuando esos pensamientos me asaltaban, entonces me recordaba a mi misma que no tenía nada que temer y que ese tipo de retenes no deberían existir en un país donde se supone que hay garantías individuales y libre circulación. Pensé todo el fin de semana en la forma en que tendría que evadir el dichoso retén (el crucero está muy cerca de oficina) y terminé teniendo pesadillas.

En eso estaba cuando abro el periódico el domingo y comienzo a ver decenas de esquelas en torno a la familia Martí. Fue sin embargo hasta el día siguiente, el pasado lunes 4 de agosto, cuando supe la brutal forma en que el pequeño Fernando había muerto. Pasé una vez más cerca del retén, en otro coche, y ya no sólo estaban los uniformados de azul sino también un camión lleno de soldados en camuflaje y portando armas. Por fortuna, no parecía que estuvieran deteniendo vehículos.

El martes escuché al flamante director de la policía capitalina, Manuel Mondragón, declarando en entrevista radiofónica que había girado instrucciones para que desaparecieran todos los retenes. (Fue así que detuvieron, simulando uno de éstos, al niño Fernando Martí y su escolta.) Yo, por si las dudas, sigo sin pasar por el dichoso crucero. ¿Hasta cuándo vamos a vivir en esta paranoia? ¿Cuánto más podemos tolerar?

Next »