Archive for the 'My digital life' Category

Un mexicano en Vietnam

El escritorio no es un buen lugar para crear ciudadanos globales y desarrollar líderes con mente abierta al mundo. Hace falta práctica, es decir, salir de nuestros limitados horizontes físicos y asomarse al mundo. Pero no nada más a París, Roma, Nueva York o Madrid, sino a los países que hoy están haciendo la diferencia en innovación, o cuyas culturas no nos son tan cercanas. Vietnam, por ejemplo.

Bueno, pues tal es el caso de un mexicano de 27 años que quiere ser parte de una camada de líderes globales-ciudadanos globales. Daniel Guadarrama es el nombre de este joven que se desempeña como Team Leader en la unidad de Logística Global de IBM de México.

Daniel decidió participar en un programa que lanzó la compañía para conformar el “Cuerpo de Servicios Corporativo”, dirigido hacia seis países emergentes con la misión de incentivar el crecimiento socioeconómico. Esto es parte de una iniciativa llamada Portafolio de Ciudadano Global que lanzó el CEO de IBM, Sam Palmisano, con la misión de desarrollar habilidades de liderazgo y al mismo tiempo abordar desafíos socioeconómicos en mercados emergentes.

Además de Daniel, aplicaron más de 5,000 empleados del corporativo a nivel mundial. Sólo 100 empleados de treinta países fueron seleccionados. Se definieron entonces 12 equipos de empleados que serán enviados a Rumania, Turquía, Vietnam, Filipinas, Ghana y Tanzania a finales de este año.

Daniel desde el prinicipio marcó Asia como su área de interés, pero me dijo que le causó una gran sorpresa enterarse de que fue asignado a Vietnam y no a China como él pensó que sería. En fin. El caso es que Daniel ya inició su proceso de inmersión en la cultura vietnamita y parte en octubre para trabajar con su equipo multicultural, conformado por otros 8 colegas de igual número de países distintos. Egresado de la Universidad Panamericana de la carrera de Administración de Negocios, Daniel trabajará en el apoyo de pequeñas y medianas empresas con la Cámara de comercio de Danang a través de la creación de programas de capacitación en gestión de tecnología de la información. Inspirador, ¿no es cierto?

Celulares, los cubanos y mi Blackberry Pearl

Mientras que unos 7,000 y feria de cubanos comenzaron por fin a gozar de los beneficios de la telefonía celular a partir del lunes 14 de abril, yo aquí sufro por tener que atender las llamadas y los mensajes no de uno sino de ¡dos celulares!  Uno de ellos es un Blackberry Pearl último modelo. El otro…un Nokia E61i. Claro, y uno con una compañía celular y el otro con la otra.

Y ahora, yo me pregunto: ¿Cuál elijo? O, a todo esto, ¿tendré que elegir?

Ahora, vayamos por partes. Como ya usted debe estar enterado, a finales de marzo se anunció en Cuba la libre contratación de telefonía celular, una de las acciones del presidente Raúl Castro para ir eliminando prohibiciones obsoletas. Otras medidas son el permiso para alojarse en hoteles, la venta de reproductores de DVD y electrodomésticos y la entrega de tierras ociosas enusufructo a campesinos.

Bueno, pues los cubanos corrieron a hacer largas filas en las oficinas de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) para obtener su celular, a pesar de los altos costos del servicio. Los precios de los móviles van desde los $64.80 hasta los $288.80 dólares, y activar la línea cuesta $119.80 dólares, cuando el sueldo medio en Cuba es de unos $18 dólares mensuales. El servicio deberán pagarlo bajo la modalidad de prepago, con tarjetas que adquieren por $10.80, $21.60 o $42.20 dólares.

Y uno acá pagando más o menos lo mismo, la verdad, aunque chance y lo que sí es cierto es que el salario promedio mensual de los mexicanos es más alto (sin contar con las remesas que reciben los cubanos).

Bueno, pero el punto no es ése. Es que yo pensaba en los cubanos que tienen de una sola sopa, cuando yo aquí estoy en el dilema de tener que elegir. ¡(Luego por qué la gente quiere que el Sistema o la religión elija por ella! ) 

Lo pusieron en mi camino y me puse a probar el Blackberry Pearl. Sí, ya sé que no es novedad, pero yo me había rehusado a recibir correo electrónico en mi móvil, nomás por no sentirme más “esclava”. También me sentía muy cómoda con el sistema operativo Nokia, que conozco desde los primeros modelos que trajo a México y que en sus sucesivas mejoras no ha modificado la forma de navegación, lo que es una chulada. Y qué decir de un teclado extendido (Qwerty), otra chulada a la hora de mandar mensajes.

Pero bueno, empecé a usar el Pearl, con su sistema 3G de Iusacell, su teclado predictivo, su tele (canales nacionales y de cable), y por supuesto el mail. Tengo que confesar que me empezó a gustar eso de poder ver (y contestar) mis mensajes electrónicos desde cualquier sitio, a mi conveniencia. Lo de la tele me parecía una monería innecesaria, pues yo ni tele veo. Pero finalmente vino el partido Chivas-América y ahí ¡cobró sentido! No tuve que perderme ni un segundo. Y ganaron mis Chivas, además. La nitidez de la pantalla y la calidad de la transmisión es de subrayarse.  

El teclado me ha costado un poco más de trabajo, debo reconocerlo, pero eso ha sido porque ni el manual he leído (¿quién los lee?), así que por pura intuición y a veces hasta por casualidad he ido descubriendo los modos y los atajos.

Ahora, usted qué haría ¿me quedo con los dos? ¿Elijo el Blackberry? Me encantaría su opinión. Le deseo felicidad sin límites.

 

 

 

 

 

 

http://www.eluniversal.com.mx/notas/498375.html

http://www.elnuevodiario.com.ni/imprimir/13171

Mi último viaje a Las Vegas

Más que a Las Vegas, debería de decir que al MGM, pues prácticamente no salí del hotel. Como algunos de mis ocho lectores saben, fui invitada por IBM a participar en la 2a. edición de Impact, su conferencia anual sobre “Smart SOA” (es decir, los demás SOA son tontos).

Primero que nada debo reconocer la generosidad de mis anfitriones. Fuera de un par de alimentos consumidos a manera de buffet americano (uno de ellos multitudinario y absolutamente lousy), la verdad es que comí, cené y bebí como a mi me gusta. Además, tuve oportunidad de ir a los siempre peligrosos Premium Outlets, donde compro todo lo que no quiero pero “estaba barato”; de escaparme al Fashion Mall, donde compro todo lo que sí me gusta pero está súper caro; de cenar en el Hotel Wynn, que no conocía…en fin, que entre conferencia y conferencia hubo tiempo para jalarle el penacho al moicano y para el re-encuentro con viejos amigos, la feliz convivencia con colegas, mis gentiles anfitriones y uno que otro cliente distinguido de IBM.

Entre lo más memorable, cabe destacar el re-encuentro con Joaquín Thomas, a quien conozco desde hace muchos años cuando llevaba la camiseta de HP, y de Mario Ocampo, antes Motorola ahora Grupo RCI.

Joaquín se incorporó hace seis años a IBM y forma parte del gran equipo de Eduardo Gutiérrez en la división de Software de IBM. Yo no sé cómo sea como vendedor, pero como anfitrión le pongo un 10. Gracias a su buena disposición, fuimos a cenar al L’Atelier de Joël Robuchon, el súper nice restaurante francés del MGM http://www.joel-robuchon.com/. Nos sentamos en la barra de su salón informal, en donde nos atendió un joven camarero marroquí (aunque de ascendencia europera) guapísimo. El sashimi de atún y la ensalada con patas de cangrejo, que fueron para abrir boca, un deleite. De plato fuerte pedí chuletas de cordero, en una salsa de no me acuerdo qué cosa pero no era la típica de menta y estaba buenísima, mientras que Joaquín se discutió un salmón relleno de tapenade de aceitunas que también era una maravilla. Como los platillos tienen porción de tapa, ¡me pude terminar todo! No sabe lo feliz que fui. Aunque usted no lo crea, jamás puedo terminarme un platillo de tamaño regular y eso me deja muy mal, pues fui educada para “no desperdiciar nada”. Así que si usted es como yo y le gusta la buena cocina francesa, no deje de visitar este súper lugar que además tiene una buena selección de vinos por copa.

Otro que nunca falla para una comida más económica, rápida e informal, pero no menos sabrosa es el Wolfgang Puck (Bar & Grill), que también está ahí mismo a un lado del Robuchon y frente al teatro KA del Cirque du Soleil. (Insisto, todo dentro del MGM.) Arrastré a mis colegas Pedro Galván, de Software Gurú, y Carmen Castellanos, de El Economista. Luego nos alcanzaron Ma. Fernanda Velázquez, Eduardo Gutiérrez y el buen Paco López Calvet, todos de IBM. Me comí una ensalada de arúgula como a mi me gusta y unos ravioli rellenos de ricotta en una salsa a base de mantequilla que se dejaban saborear muy bien.

Debo también al buen Joaquín haber podido asistir al casi indescriptible espectáculo KA del Cirque du Soleil. El teatro, especialmente diseñado para esta historia, tardó dos años en su construcción (para saber algo más sobre la foto que acompaña el texto, ver www.ateliers-numeriques.net/project-detail.ph…). En funciones desde 2005, KA es en definitiva el mejor de todos los shows del circo canadiense que re-definió el concepto. La combinación de teatralidad, coreografía, vestuario, maquillaje, disciplina corporal, con tecnología de punta en tramoyas, robótica, iluminación y sonido, crean un resultado realmente espectacular y originalísimo.

No puedo dejar de mencionar que Eduardo Gutiérrez fue un generoso anfitrión en la cena del restaurant chino del Wynn, que compartimos con algunos de sus clientes, como Juan José Favela Martínez, de Cemex. Ahí tuvimos un tete-a-tete de chistes con Guillermo Güemez, ex-Telmex y ahora CIO del banco Wal-Mart, y una servidora. Agoté mi repertorio y estoy segura que Guillermo tenía para rato. Creo que todos nos reímos mucho, pero sobre todo yo, que sigo gozando con mis viejos chistes.

Espero que en mi próximo viaje a Las Vegas regrese con tanto dinero como el buen Mario, con quien festejé de regreso en el avión su premio de $1,800 dólares…¡en las maquinitas! Yo, en cambio, perdí $1 dólar en menos de un minuto. Esta vez no quise arriesgar más. Preferí apostar mi dinero en el shopping. Y recuerde, caro…aunque no sirva.

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